El retinol se ha convertido en uno de los ingredientes estrella de las rutinas antiedad, pero cuando llega el verano aparece siempre la misma duda: ¿hay que guardarlo hasta septiembre? La respuesta es que el retinol en verano puede formar parte de determinadas rutinas, pero requiere más atención, especialmente si la piel está expuesta al sol con frecuencia.
Este derivado de la vitamina A cuenta con evidencia detrás de su capacidad para mejorar algunos signos del envejecimiento, la textura y determinadas alteraciones de la piel. Sin embargo, también puede provocar irritación, sequedad o sensibilidad, sobre todo cuando se empieza a utilizar. Por este motivo, el verano no es necesariamente el momento ideal para experimentar por primera vez con él.
¿Se puede utilizar retinol en verano?
Sí, pero con cuidado.
El problema no es simplemente que sea verano, sino la combinación entre un activo que puede irritar la piel y una exposición solar más intensa y frecuente.
Si ya llevas tiempo utilizando retinol y tu piel lo tolera bien, un dermatólogo puede considerar adecuado mantenerlo durante los meses de verano ajustando la rutina.
En cambio, si nunca lo has utilizado, comenzar durante unas vacaciones llenas de días de playa y piscina probablemente no sea la mejor idea.
Así que no se trata de demonizar el retinol en verano, sino de saber cuándo y cómo utilizarlo.
La fotoprotección es obligatoria
Si hay una regla que no admite discusión es la importancia de utilizar un protector solar de amplio espectro.
La exposición solar es uno de los principales factores relacionados con el fotoenvejecimiento y la aparición de manchas. Además, una piel irritada tolera peor las agresiones externas.
Por tanto, si utilizas retinoides, la protección solar diaria debe formar parte de la rutina incluso cuando no vayas a la playa.
En días de exposición intensa, conviene utilizar un factor elevado y reaplicarlo según las recomendaciones del producto y la situación.
¿Y qué pasa si voy a la playa?
Si vas a pasar varias horas tomando el sol, bañándote y realizando actividades al aire libre, puede ser razonable consultar con un dermatólogo sobre la conveniencia de pausar temporalmente el tratamiento.
Algunas recomendaciones dermatológicas actuales plantean precisamente adaptar o interrumpir el tratamiento durante periodos de exposición solar intensa.
Además, el verano ofrece muchas alternativas para cuidar la piel sin sobrecargarla con demasiados activos.
Cómo adaptar tu rutina de skincare
Durante los meses más calurosos puede ser buena idea simplificar la rutina.
Por la mañana, una limpieza suave, hidratación y fotoprotección pueden ser suficientes para muchas pieles.
Por la noche, si mantienes el retinol, utiliza la cantidad y frecuencia que tu piel ya tolera y evita combinarlo alegremente con otros activos potencialmente irritantes.
Ingredientes como el ácido hialurónico o productos destinados a reforzar la barrera cutánea pueden complementar la rutina.
Por este motivo, menos productos no significa necesariamente peor cuidado.
¿Qué ocurre si aparecen rojeces o descamación?
La irritación no debe interpretarse como una señal de que el producto está funcionando mejor. Si aparecen enrojecimiento, escozor, descamación intensa o sensación de quemazón, conviene reducir la frecuencia o suspender el producto y consultar con un profesional si las molestias persisten.
Además, aplicar más cantidad de retinol no acelera los resultados.
La piel necesita tiempo para adaptarse y los resultados de estos activos se consiguen con constancia, no con aplicaciones excesivas.
¿Es mejor utilizarlo por la noche?
Sí. El retinol suele incorporarse a la rutina nocturna.
De esta forma, la rutina de mañana puede centrarse en proteger la piel de la radiación solar y mantener una buena hidratación.
Además, utilizarlo por la noche facilita separar el tratamiento de otros productos destinados a la protección solar.
El retinol no es el único activo que existe
Si durante el verano notas que tu piel está más sensible, no tienes por qué forzar una rutina con numerosos activos.
Una buena hidratación, antioxidantes y protección solar pueden ser suficientes para mantener la piel cuidada mientras reduces temporalmente la intensidad de algunos tratamientos.
Después del verano, cuando la exposición solar intensa disminuya, puedes volver a revisar la rutina con ayuda de un dermatólogo o profesional cualificado.
Entonces, ¿hay que abandonar el retinol en verano?
El debate sobre el retinol en verano ha cambiado porque cada vez se insiste más en diferenciar entre abandonar automáticamente el activo y adaptarlo a las circunstancias.
Si tu piel lo tolera, puedes recibir asesoramiento profesional y mantienes una fotoprotección adecuada, quizá no tengas que renunciar a él.
Pero si vas a pasar el verano al sol, acabas de empezar a utilizarlo o tu piel está irritada, lo más sensato es extremar las precauciones.




