En verano parece que el pelo tiene vida propia. Apenas han pasado unas horas desde el último lavado y ya notas las raíces apelmazadas, el flequillo pegado a la frente y esa sensación de cabello sucio que no aparece con tanta frecuencia durante el resto del año. El calor, el sudor y algunos hábitos típicos de las vacaciones hacen que el cuero cabelludo produzca más grasa o que esta se distribuya más rápidamente por el cabello.
La bueno es que no hace falta resignarse ni lavar el pelo todos los días. Con algunos cambios sencillos en la rutina es posible mantener la melena fresca durante más tiempo sin castigar el cuero cabelludo. Por este motivo, merece la pena entender qué ocurre realmente y cómo actuar.
¿Por qué el pelo se engrasa más en verano?
Las glándulas sebáceas trabajan durante todo el año para producir el sebo que protege el cuero cabelludo y mantiene el cabello hidratado.
Sin embargo, cuando aumentan las temperaturas también lo hace la producción de sudor. Al mezclarse con el sebo, la sensación de cabello graso aparece mucho antes.
Además, durante las vacaciones solemos tocarnos más el pelo, llevar gorros, usar gafas de sol sobre la cabeza o pasar más tiempo al aire libre, factores que también favorecen que las raíces pierdan frescura.
Lavarlo más no siempre es la mejor solución
Ante un cabello que se engrasa rápidamente, el primer impulso suele ser lavarlo cada día.
Aunque hacerlo ocasionalmente no supone un problema si se utilizan productos suaves, un lavado demasiado frecuente con champús agresivos puede alterar el equilibrio natural del cuero cabelludo.
Como consecuencia, algunas personas notan incluso un efecto rebote, con una mayor producción de grasa. Por tanto, lo importante no es solo la frecuencia, sino elegir un champú suave adaptado al tipo de cabello.
El error que muchas personas cometen con el acondicionador
El acondicionador es imprescindible para mantener el cabello hidratado, especialmente en verano. El problema aparece cuando se aplica desde la raíz.
Lo recomendable es utilizarlo únicamente de medios a puntas, donde realmente hace falta nutrición. Así evitarás que las raíces pierdan volumen pocas horas después del lavado. Además, si utilizas una mascarilla capilar, resérvala para una o dos veces por semana.
El champú en seco puede ser un gran aliado
Utilizado correctamente, el champú en seco ayuda a espaciar los lavados y aporta volumen a las raíces. Eso sí, conviene aplicarlo sobre el cabello seco, dejar actuar unos minutos y cepillar bien después para eliminar el exceso de producto.
No sustituye al lavado tradicional, pero puede convertirse en un buen recurso entre un lavado y otro.
Cuidado con tocarte constantemente el pelo
Es un gesto casi automático, especialmente cuando hace calor. Apartarse el flequillo, colocarse el cabello detrás de la oreja o pasar continuamente las manos por la melena hace que la grasa y la suciedad de la piel terminen sobre el cabello.
Así que, aunque parezca un detalle sin importancia, reducir este hábito ayuda a mantener el pelo limpio durante más tiempo.
También influye lo que comes
La alimentación no determina por sí sola la cantidad de grasa que produce el cuero cabelludo, pero una dieta equilibrada favorece la salud capilar.
Consumir suficientes frutas, verduras, proteínas de calidad, omega-3 y mantenerse bien hidratado contribuye a que tanto el cuero cabelludo como el cabello estén en mejores condiciones.
Además, beber agua suficiente durante los días de más calor ayuda al organismo a funcionar correctamente.
No olvides limpiar tus cepillos
Muchas veces prestamos atención al cabello y olvidamos los utensilios que utilizamos cada día. Los cepillos y peines acumulan grasa, restos de productos, polvo y células muertas.
Por este motivo, conviene lavarlos regularmente con agua tibia y un poco de champú suave. Un cepillo limpio también ayuda a que el pelo permanezca limpio durante más tiempo.
Después de la playa o la piscina, aclara siempre el cabello
El salitre y el cloro no aumentan directamente la grasa, pero pueden alterar el equilibrio del cuero cabelludo y resecar la fibra capilar.
Siempre que sea posible, aclara el cabello con agua dulce nada más salir del mar o de la piscina. Este sencillo gesto ayuda a eliminar residuos y mantiene la melena en mejores condiciones durante todo el verano.




