El perfume de otoño llega en ese momento en el que empieza a apetecer cambiar las sandalias por mocasines y las camisetas de manga corta por jerséis finos. Pero, ¿a qué huele el otoño?
Mientras que en verano solemos buscar aromas ligeros y refrescantes, el otoño invita a utilizar composiciones algo más envolventes.
Por eso, el perfume de otoño suele asociarse con notas como vainilla, ámbar, madera, especias, almizcles o determinados acordes frutales.
Pero esto no significa que tengas que elegir una fragancia pesada. También existen perfumes frescos con un fondo cálido que funcionan perfectamente durante septiembre.
La vainilla sigue siendo una de las grandes protagonistas
La vainilla lleva varias temporadas viviendo un auténtico momento de popularidad.
Su atractivo está en que puede aparecer de muchas maneras: dulce, cremosa, especiada, ligera o combinada con flores y maderas. Por tanto, si hasta ahora pensabas que la vainilla era demasiado empalagosa, quizá solo necesitas encontrar una interpretación diferente.
Los perfumes amaderados también encajan con la nueva temporada
Cedro, sándalo o vetiver pueden aportar profundidad a una fragancia. Las notas amaderadas funcionan especialmente bien cuando empiezan a bajar las temperaturas.
Además, pueden combinarse con cítricos o flores para conseguir perfumes más ligeros.
¿Tengo que cambiar de perfume el 1 de septiembre?
Por supuesto que no. La perfumería no funciona por calendario.
Si tu fragancia de verano sigue encantándote, puedes continuar utilizándola.
La idea es simplemente adaptar el aroma a lo que te apetece en cada momento. Así que no necesitas guardar una fragancia hasta junio del año siguiente.
Prueba el perfume antes de comprarlo
Una fragancia puede oler completamente diferente en un papel secante que sobre la piel.
Esto ocurre porque la química de la piel influye en cómo evolucionan las notas.
Por este motivo, si vas a comprar un perfume nuevo, prueba una pequeña cantidad sobre la piel y espera unos minutos.
La salida es solo el principio.
Cómo conseguir que dure más
La duración depende de la concentración y de la propia composición, pero también hay pequeños gestos que pueden ayudar.
Aplicar la fragancia sobre una piel hidratada puede favorecer su permanencia.
También puedes pulverizarla en puntos como muñecas, cuello o detrás de las orejas, siempre respetando las indicaciones del producto.
Y no frotes las muñecas después de aplicar el perfume.
El perfume también forma parte del look
Igual que elegimos una chaqueta u otro tono de maquillaje según la ocasión, la fragancia puede convertirse en otro elemento del estilo personal.
Un aroma ligero puede funcionar para el día. Uno más cálido puede acompañar una cena. Y otro floral puede convertirse en ese perfume que utilizas prácticamente durante todo el año.
Por tanto, más que buscar «el perfume perfecto», merece la pena tener en cuenta cómo quieres sentirte cuando lo llevas.
Conclusión
En lugar de acumular perfumes, puedes construir una pequeña colección que cubra diferentes momentos. Un perfume fresco, uno floral y otro más cálido pueden ser suficientes.
Después, puedes descubrir cuál se convierte en tu favorito.
Y quizá septiembre sea el momento perfecto para descubrir cuál quieres que sea tu nuevo olor de la temporada.




