Hay dos tipos de personas en verano. Las que siguen luchando cada mañana con el secador y las que han descubierto que el mejor peinado puede ser, precisamente, el que necesita menos esfuerzo. Si eres de las primeras, quizá ha llegado el momento de darle un respiro a tu melena. Porque sí, ¡es posible conseguir un cabello bonito, con movimiento y aspecto saludable sin recurrir al calor!
De hecho, los expertos coinciden en que reducir el uso de herramientas térmicas es uno de los mejores regalos que puedes hacerle al pelo durante los meses más calurosos. El sol, el cloro, la sal del mar y las altas temperaturas ya suponen suficiente estrés para la fibra capilar. Por este motivo, dejar que el cabello se seque al aire puede marcar la diferencia, siempre que se haga de la forma adecuada.
El error que casi todos cometemos al salir de la ducha
Muchas personas creen que basta con dejar que el cabello se seque solo. Sin embargo, la forma en la que lo tratamos durante los primeros minutos es determinante.
Uno de los errores más frecuentes es frotarlo con fuerza utilizando una toalla. Ese gesto, aparentemente inofensivo, levanta la cutícula, favorece el encrespamiento y aumenta el riesgo de rotura.
En su lugar, lo ideal es retirar el exceso de agua presionando suavemente con una toalla de microfibra o incluso con una camiseta de algodón. Así se reduce la fricción y el cabello conserva mejor su estructura.
Aplica el producto cuando el pelo aún está húmedo
Esperar a que el cabello empiece a secarse para aplicar un producto de acabado es otro fallo habitual.
Los acondicionadores sin aclarado, los sérums antiencrespamiento o las cremas para definir ondas y rizos funcionan mucho mejor cuando el pelo mantiene parte de la humedad.
Además de facilitar el peinado, ayudan a sellar la hidratación y protegen la fibra capilar frente a la pérdida de agua durante el secado.
Cambia la raya de sitio
Puede parecer un truco demasiado sencillo, pero funciona.
Si siempre llevas la raya en el mismo lugar, el cabello tiende a secarse completamente plano. En cambio, cambiarla mientras aún está húmedo aporta volumen desde la raíz sin necesidad de utilizar secador.
Después, cuando el pelo esté prácticamente seco, puedes volver a colocarla donde más te guste.
Hazte un moño… pero no cualquiera
Dormir con el pelo recogido o hacerse un moño nada más salir de la ducha puede terminar dejando marcas poco favorecedoras.
La alternativa consiste en realizar un moño alto y suelto cuando el cabello haya perdido aproximadamente un 70 % de la humedad.
Así conseguirás unas ondas naturales muy suaves y evitarás que el pelo quede completamente apelmazado.
Si tienes el cabello liso, también puedes probar con una trenza floja. A la mañana siguiente tendrás textura y movimiento sin haber utilizado una sola herramienta de calor.
El corte también influye
No todo depende de los productos.
Un cabello con las puntas muy abiertas o un corte sin forma suele necesitar más trabajo para verse bonito.
Por tanto, sanear las puntas antes del verano ayuda a que el pelo caiga mejor de forma natural y resulte mucho más fácil de peinar al aire.
Los cortes como el long bob, las capas largas o los desfilados suaves suelen funcionar especialmente bien si buscas un acabado desenfadado.
No subestimes el poder del protector solar capilar
Igual que protegemos la piel, el cabello también agradece un extra de cuidado cuando pasamos horas al sol.
Los protectores solares para el pelo crean una película que ayuda a minimizar los daños provocados por la radiación ultravioleta, el salitre y el cloro.
Además, muchos incorporan ingredientes hidratantes que dejan la melena más suave y manejable.
Un último gesto que cambia el resultado
Cuando el cabello ya esté completamente seco, evita tocarlo constantemente con las manos.
Aunque parezca un detalle sin importancia, manipularlo continuamente favorece el encrespamiento, especialmente cuando hay humedad ambiental.
En ese momento basta con aplicar unas gotas de aceite capilar en medios y puntas para aportar brillo y controlar los pequeños pelitos rebeldes.




