Después del terremoto cómo cuidar cuerpo y mente

Después del terremoto: cómo cuidar cuerpo y mente cuando el miedo todavía sigue ahí

Granada lleva varios días mirando al suelo y al techo a partes iguales. La serie sísmica que está afectando a la provincia ha dejado nuevos temblores este martes 18 de agosto, incluido uno de magnitud cercana a 4,7-4,8 con epicentro en el entorno de Gójar, además de varias réplicas. La situación ha provocado sustos, daños materiales y también algo menos visible, pero muy real: el miedo después de un terremoto.

Y es normal que el cuerpo se quede en alerta. Después de vivir un movimiento sísmico, incluso aunque no haya consecuencias graves, podemos sentir nervios, dificultad para dormir, sobresaltos, cansancio, irritabilidad o esa sensación extraña de estar esperando que vuelva a moverse todo. La Organización Mundial de la Salud explica que las emergencias y los desastres naturales pueden generar ansiedad, insomnio, agotamiento y malestar psicológico, síntomas que en muchas personas disminuyen con el paso del tiempo.

Por tanto, además de seguir las recomendaciones oficiales de seguridad, también necesitamos cuidarnos por dentro.

El miedo después de un terremoto también se siente en el cuerpo

Cuando sucede algo que percibimos como una amenaza, nuestro organismo puede mantenerse durante un tiempo en estado de alerta. Es posible que cualquier pequeño ruido nos haga pensar que vuelve a temblar o que nos cueste relajarnos cuando llega la noche.

No significa que estemos exagerando.

El sistema nervioso ha vivido una experiencia estresante y necesita recuperar poco a poco la sensación de seguridad. Además, en Granada la sucesión de movimientos sísmicos está haciendo que esa sensación resulte especialmente difícil de recuperar.

Así que si estos días estás más nerviosa, duermes peor o notas el corazón acelerado ante cualquier ruido, intenta no castigarte por ello.

Cómo recuperar la calma después de un terremoto

Una de las recomendaciones de la OMS ante situaciones potencialmente traumáticas es intentar mantener, en la medida de lo posible, una rutina cotidiana. También aconseja hablar con personas de confianza, mantener hábitos saludables de sueño, hacer ejercicio y utilizar técnicas de respiración y relajación.

No hace falta convertir el autocuidado en una obligación más. Puede ser mucho más sencillo.

Vuelve a las pequeñas rutinas

Ducharte tranquilamente, desayunar sin mirar constantemente el móvil, salir a dar un paseo si las condiciones son seguras, preparar una comida que te guste o sentarte un rato al sol pueden parecer gestos insignificantes. Pero no lo son.

Las rutinas aportan sensación de normalidad cuando todo alrededor parece haberse salido de lo habitual.

Por este motivo, intenta mantener horarios razonables para comer, descansar y acostarte, aunque durante unos días no sean exactamente los de siempre.

Hablar también forma parte del autocuidado

A veces queremos aparentar tranquilidad para que los demás no se preocupen. Sin embargo, decir «tengo miedo» puede resultar mucho más liberador que intentar esconderlo.

Habla con tu pareja, familia, amigos o alguien con quien te sientas cómoda. Compartir lo que has vivido puede ayudarte a poner palabras a sensaciones que, de otro modo, se quedan dando vueltas en la cabeza.

Además, acompañarnos entre nosotros es especialmente importante después de una emergencia. La OMS señala que sentirse apoyado por familiares, amistades u otras personas puede ayudar a reducir el riesgo de problemas psicológicos posteriores.

Cuidado con vivir pegada a las noticias

Queremos saber qué está ocurriendo. Es lógico. Pero consultar constantemente el móvil para comprobar si ha habido otro terremoto puede mantenernos en un estado de alerta permanente.

Por tanto, una buena idea es informarse a través de fuentes oficiales y fiables, pero establecer momentos concretos para consultar las novedades en lugar de hacerlo cada pocos minutos.

Estar informada es útil. Permanecer en alerta todo el día, no tanto.

Dormir puede ser difícil, pero necesitas descansar

La noche puede convertirse en el momento más complicado. Cuando todo queda en silencio, cualquier ruido parece mayor y puede aparecer el temor a quedarse dormida por si vuelve a temblar.

Si puedes hacerlo con seguridad, prepara tu dormitorio de manera que te haga sentir tranquila y establece una rutina relajante antes de acostarte: una ducha templada, luz tenue, lectura o unos minutos de respiración lenta.

Y si una noche duermes peor de lo habitual, no te obsesiones con ello. El descanso puede tardar unos días en volver a la normalidad.

Un paseo también puede ayudarte

El ejercicio suave es otra herramienta de autocuidado emocional. No hace falta entrenar ni ponerse objetivos.

Un paseo tranquilo, siempre que la situación y las indicaciones de seguridad lo permitan, puede ayudarte a despejarte, mover el cuerpo y salir durante un rato del bucle de pensamientos.

La OMS incluye precisamente la actividad física, incluso caminar, entre las medidas de autocuidado que pueden ayudar a gestionar la ansiedad y favorecer el bienestar.

No tienes que sentirte bien inmediatamente

Quizá esta sea la idea más importante. Y es que después de una experiencia que nos ha asustado, sentirse vulnerable durante unos días es humano. La mayoría de las personas expuestas a acontecimientos potencialmente traumáticos experimentan algún grado de angustia y muchas se recuperan de manera natural con el tiempo.

Eso sí, si el miedo se mantiene, empeora, impide dormir o realizar las actividades cotidianas, aparecen recuerdos intrusivos, ataques de ansiedad o una preocupación que no puedes controlar, conviene pedir ayuda profesional.

Cuidarse también significa reconocer cuándo necesitamos que alguien nos ayude.

Y mientras Granada sigue recuperando la calma, quizá podamos hacer lo mismo nosotros. Respirar, bajar el ritmo, apoyarnos en quienes queremos y permitirnos tener miedo sin sentirnos culpables por ello. El autocuidado no consiste únicamente en cuidar la piel, el cabello o nuestro aspecto. También es aprender a cuidar aquello que no se ve.

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