Puede que lleves años intentando descifrar cómo elegir la máscara de pestañas perfecta, pero comprando la misma porque “es la que mejor te funciona”. O quizá seas de las que se deja tentar por cada nuevo lanzamiento que promete pestañas infinitas, volumen extremo o efecto lifting. Sin embargo, hay una pregunta que solemos hacernos demasiado poco: ¿es realmente la máscara adecuada para nuestros ojos y nuestras pestañas?
Porque no todas buscamos lo mismo. Hay quien necesita longitud, quien lucha cada mañana contra unas pestañas rectas que apuntan hacia abajo y quien solo quiere conseguir definición sin terminar con cuatro grumos negros. Además, la forma del ojo también importa. Así que, antes de comprar la próxima máscara viral, conviene saber qué necesitamos.
Si tienes las pestañas cortas, busca longitud y precisión
Cuando las pestañas son cortas, uno de los errores más habituales es elegir directamente un cepillo enorme para intentar conseguir más volumen. El problema es que un aplicador demasiado grande puede dificultar que lleguemos a las pestañas pequeñas, especialmente las de las esquinas.
En este caso, los cepillos finos o de silicona son una buena opción. Permiten peinar las pestañas desde la raíz hasta la punta y depositar producto de manera progresiva, creando sensación de mayor longitud.
Un truco. En lugar de dar muchas pasadas, empieza desde la raíz y desliza el cepillo hacia arriba. Después puedes añadir una segunda capa en las puntas para potenciar el efecto.
¿Tus pestañas son rectas? El rizador puede ser más importante que la máscara
Si tus pestañas crecen prácticamente en horizontal, quizá hayas comprobado que una máscara puede alargarlas, pero pocas consiguen mantenerlas levantadas durante horas.
Aquí el rizador de pestañas se convierte en un aliado especialmente interesante. De hecho, los maquilladores recomiendan utilizarlo antes de la máscara y trabajar después con fórmulas que ayuden a mantener la curvatura.
También puedes buscar cepillos curvados y fórmulas ligeras que no aporten tanto peso. En las pestañas rectas, cargar demasiado producto puede conseguir justo el efecto contrario al que buscamos: que vuelvan a caer.
Si tienes pestañas finas, tu máscara de pestañas perfecta es la que aporte volumen
En este caso sí tiene sentido buscar una máscara voluminizadora, normalmente acompañada de un aplicador de cerdas más tupidas.
La clave, sin embargo, no consiste en aplicar una cantidad enorme de producto. Para conseguir más cuerpo, los expertos recomiendan trabajar la máscara desde la raíz, haciendo pequeños movimientos de zigzag para que la fórmula se deposite alrededor de la pestaña.
Y mejor dos capas finas que una demasiado gruesa. Así conseguirás intensidad sin convertir las pestañas en un bloque.
Si tus pestañas son abundantes, apuesta por la definición
Tener muchas pestañas puede parecer un problema menor hasta que intentas maquillarlas y terminas con varios pelos pegados entre sí.
En este caso, un cepillo de silicona o tipo peine puede ser una opción especialmente práctica, porque ayuda a separar y peinar las pestañas. Los aplicadores con cerdas cortas y separadas también están pensados para evitar el apelmazamiento y conseguir una mirada más definida.
El resultado que buscamos no es necesariamente más producto, sino que cada pestaña quede visible.
¿Y si tienes el párpado encapotado?
Aquí, para elegir la máscara de pestañas perfecta, entra en juego la forma del ojo. En los ojos encapotados, el párpado superior cubre parcialmente el pliegue y una máscara demasiado pesada puede hacer que la mirada parezca más caída. Los maquilladores recomiendan evitar sobrecargar la zona y buscar un efecto de elevación.
Una máscara que curve, alargue y aguante bien la forma puede ser una buena elección. Además, conviene concentrar la definición en las pestañas superiores y evitar excesos que terminen transfiriéndose al párpado.
Si tus ojos son redondos, decide qué efecto quieres conseguir
Los ojos redondos tienen una apariencia naturalmente abierta y expresiva. Por eso puedes jugar con diferentes acabados.
Si quieres potenciar precisamente ese efecto de mirada de muñeca, trabaja las pestañas hacia arriba, especialmente las centrales. Una técnica recomendada por maquilladores consiste en peinar las pestañas interiores hacia dentro, las centrales hacia arriba y las exteriores ligeramente hacia fuera.
En cambio, si prefieres conseguir una mirada más alargada, puedes concentrar ligeramente la longitud en la zona exterior.
Y para unos ojos almendrados hay buenas noticias
Si tienes ojos almendrados, prácticamente cualquier tipo de máscara puede funcionar porque su forma está naturalmente equilibrada. Aquí puedes decidir el acabado según el día: una máscara separadora para un maquillaje discreto, una alargadora para abrir la mirada o una de volumen cuando quieres un resultado más intenso.
Y quizá ese sea el verdadero secreto: no existe una máscara de pestañas perfecta. La mejor es la que responde a tus pestañas y al efecto que quieres conseguir.
Por eso, la próxima vez que estés delante de una estantería llena de máscaras, no te fijes solamente en la promesa del envase. Mira el cepillo, piensa en tus pestañas y decide qué quieres mejorar. Puede que la máscara que llevas años buscando no sea la que tiene más volumen, sino la que mejor entiende tu mirada.




